Allí pasó su infancia, jugando entre cristales de bombillas rotas y timones de barcos naufragados, descubriendo la forma de ir poco a poco más lejos, más cerca, más deprisa, más despacio, se convitió en una gran voladora, y las nubes le tocaban...
Continuará.....

... y aprendió a soñar.
ResponderEliminarBuen encuadre y acertado texto.
Besos!
Còmo eres tan bonica?
ResponderEliminarYo si que vivi en un faro ... :)